domingo, marzo 10

Y, ahora, ¿quién podrá defendernos (del banco)?

No sólo el poder político envilece a las instituciones del Estado y doblega las leyes. El poder financiero también corta el bacalao. El intento de suicidio de una boliviana así lo demuestra. 


DE LA RESOLUCIÓN OFICIAL DE LA DEFENSORÍA DEL PUEBLO SOBRE EL CASO BDP, EMITIDO EN 2017.

El 24 de enero una mujer intentó suicidarse en las oficinas de la Defensoría del Pueblo. ¿No se enteró? Claro que no. Porque ni autoridades ni medios de comunicación (excepto Correo del Sur) se hicieron eco de la noticia que sí circuló por redes sociales. Para Vivi, y sus compañeras de lucha, este silencio generalizado ha sido una dolorosa constante durante los últimos 12 años. Silencio que, en el caso de autoridades estatales, cae en lo delictivo y en el de las y los defensores de los derechos humanos, en la traición.

domingo, septiembre 2

Batman, Evo y la mentira de la verdad


"A veces la verdad no es suficiente. A veces la gente merece más, merece que su fe sea recompensada".
No, no se trata de la sesuda reflexión de algún encumbrado filósofo universal. Lo dice Batman en la que es la mejor de las películas que se han hecho en su honor: El caballero oscuro (Nolan-2008). 
¿A qué se refiere el hombre murciélago? A que algo de mentira es siempre necesaria para que cualquier sistema de poder se sostenga. A que la política no tiene que ver con la verdad sino con los juegos de poder.
Dicho esto, demás está decir que Batman tiene su puesto asegurado en la comparsa "Mentira la verdad", murga que cuenta entre sus miembros a destacados pensadores. Uno de ellos, el filósofo y ensayista argentino Dario Sztajnszrajber, del cual reproduzco el ilustrativo ejemplo de Batman. 

miércoles, agosto 8

Pedagogía de la Crueldad: Nivel Bolivia

¿Sabes cuáles fueron las dos películas más censuradas de la historia? Una ayudita: Ambas fueron estrenadas en los años 70. Ambas escandalizaron al mundo y a sus alrededores debido a sus pincelazos de violencia, especialmente de índole sexual.
"La naranja mecánica", de Kubrick, y "Saló", de Pasolini, levantaron tanta polvareda que las salas de cine en varios países del mundo se vieron forzadas a desistir en sus ansias por proyectar semejantes agresiones a la sensibilidad del público.

Han pasado unos 45 años de aquellos días de revuelo. Y, ¿saben qué?, si en este preciso instante cerráramos este panel para izar pantalla y proyectar "La naranja mecánica" y "Saló" –en combo y bajo la promesa de una maratón de violencia y lascivia-, a lo sumo lograríamos provocar un leve cosquilleo en el espinazo del espectador. Ni al millennial ni al JóvenAdultoContemporáneo estas películas provocarían hoy mayor impacto en su sensibilidad.

¿Por qué?

domingo, noviembre 19

Mujer y bonita, esa peligrosa combinación

“No tienes la más puta idea de lo jodido que es ser mujer, ¿no?”, arremete. 
Me río. 
Ella no. 
Me siento un gil y borro la sonrisa de cojudo. 
“Sí, y si encima eres alguito atractiva, te la dedico”, complementa.
Hay irritación en la voz de “D”. La misma que la llevará minutos después a mostrarme en su celular los mensajes que ha ido recibiendo de un par de sus jefes y otros colegas de su nuevo trabajo: una telefónica donde lleva más de un año laburando. 

Facebook, WhatsApp, SMS… “Escogé”, conmina, mientras desbloquea su celular.

miércoles, julio 12

OH, GOD... ¡YESSS!


Tenemos la curiosa manía de meter a Dios donde no corresponde. Hasta en el porno cuando, entre gemidos, emerge el trémulo "Oh, God; ¡yesss!" Pues vaya y pase en el anecdotario humano este pecaminoso desliz. Sin embargo hay exabruptos que simplemente no podemos dejar pasar, como la tozudez por chantar a Dios y sus asuntos en el quehacer normativo público-estatal.

jueves, mayo 18

Escuchar en medio de la selva digital

Uno de los razonamientos en torno a la libertad de expresión que más me mueve es aquella que apunta a que la libertad de expresión no está completa tan sólo con el hecho de garantizar el derecho a expresar una opinión, sino que se consuma el momento en que nos abrimos a escuchar aquello que nos irrita, aquello que no nos gusta oír. 


Es decir que el derecho a la libertad de expresión no sólo debe garantizar que mi voz sea escuchada, ni que la voz contrapuesta a la mía sea oída, sino que debe apuntalarse en la capacidad de que unos y otros -por más que nuestras ideas habiten en las antípodas- afinemos bien los oídos, abramos la mente y busquemos alimentarnos de los contrapuntos.

sábado, abril 8

The Strongest se gestó en una banca de El Prado

Fue en una de las bancas de El Prado paceño donde se gestó el nacimiento del club The Strongest. Era la noche del 8 de abril de 1908 cuando un grupo de jóvenes comenzó a escribir una historia que este sábado suma 109 años. Esa noche, Alberto Requena, Ramón Gonzales, Víctor Manuel Franco, Armando Elío, Francisco Guachalla, César Andrade, Isaac Gonzalez y Manuel Valle dieron vida al primer equipo y conformaron el directorio, a la cabeza a José López Villamil.


En 1966, el primer número de la Revista Oficial del Club The Strongest rescató una entrevista a uno de los fundadores del club, Víctor Manuel Franco. De sus recuerdos –narrados en tercera persona- sacamos estas joyitas sobre aquella memorable gesta.

miércoles, marzo 29

Bertha va a la guerra


No hay calles que lleven sus nombres, fechas cívicas que recuerden sus gestas ni plazas que atesoren sus bustos bañados en bronce. Son como fantasmas que de tanto en tanto reaparecen testarudos para evitar ser engullidos por el paso del tiempo. Se trata de los héroes anónimos de la Guerra del Chaco, hombres y mujeres comunes y corrientes que escribieron historias extraordinarias en medio del zumbar de la metralla. Pero para conocerlos -y celebrarlos- es necesario cerrar los libros oficiales de historia donde nunca serán protagonistas y navegar por la densa bruma de la memoria de quienes hoy aún se niegan a olvidarlos. Es así, montados en sus recuerdos, que podemos rescatar hazañas como la de la beniana Bertha Barbery Moreno. 



martes, marzo 7

La carta de Daza


El mismo día en que las tropas chilenas iniciaban la invasión de Antofagasta, una carta partía desde La Paz rumbo a la ciudad de Sucre. El remitente, Hilarión Daza, presidente de Bolivia. El destinatario, Napoleón Taboada, familiar del mandatario. Nadie podía saberlo entonces, pero ese viernes 14 de febrero de 1879, mientras la carta iniciaba su periplo hacia el Sur, en el Departamento del Litoral se comenzaba a escribir una de las páginas más trágicas de nuestra historia.

La misiva no podría ser más simbólica. Porque si bien su contenido en nada aclara ni se relaciona con los eventos que se desarrollarían durante la Guerra del Pacífico, sí nos permite desnudar una de las facetas de quien asumiría las riendas del país durante tan crítico momento de nuestra historia: el General Hilarión Daza. 


lunes, abril 4

Agetic, un Cadillac en medio del desierto

Como tener un Cadillac último modelo en medio del desierto. Eso significa la Agencia de Gobierno Electrónico y Tecnologías de Información y Comunicación (Agetic) para nuestro país. Me explico. La flamante institución –que ha iniciado su labor recientemente- se ha armado de un equipazo de profesionales, cuenta con la decisión política y el presupuesto necesario para buscar romper anquilosadas trabas burocráticas y administrativas para que instituciones públicas ofrezcan servicios más eficientes al ciudadano. Ha abierto espacios virtuales y presenciales para recoger opiniones ciudadanas sobre los planes de Gobierno Electrónico y de Software Libre y Estándares Abiertos. Ha impulsado el debate sobre soberanía tecnológica, gobernanza y seguridad digital, entre otros. Ha consolidado el sueño de contar con la firma digital y busca simplificar tortuosos trámites públicos. Y sin embargo, a pesar de todo esto, Agetic no deja de ser un lujito instalado en medio de un desierto: nuestro sistema de gobierno y administración estatal.


miércoles, enero 13

VIVIR SIN EVO

Extraño al Evo de la chompita a rayas. Ese que compartía un modesto alquiler en Miraflores, que tomaba su té en una jarra de metal y que tenía que planchar sus pantalones. Ese hombre invitaba a soñar. El Evo de hoy, que con tan sólo el movimiento de un dedo de su mano puede obligar a un ser humano a arrodillarse para amarrarle los huatos de sus zapatos, me provoca desazón. 

miércoles, septiembre 16

Nuestro lugar en la mesa

"Somos ciudadanxs del siglo 21 intentando interactuar con instituciones públicas que han sido diseñadas en el siglo 19". Sí, hace mucho tiempo atrás. Un tiempo en que la ciudadanía estaba excluida de todo proceso de toma de decisiones sobre las políticas públicas que afectaban su vida. 

En una época en que las nuevas tecnologías de la información nos permiten participar en conversaciones globales, en que las barreras de la información han sido completamente superadas y que podemos -como nunca antes en la historia de la humanidad- expresar nuestros anhelos y preocupaciones desde distintas plataformas, es lógico que poco a poco ese monólogo proveniente de las instancias públicas tenga sus días contados. Porque será imposible en un futuro próximo hablar de democracia sin la real participación nuestra.  

viernes, agosto 14

Nuestros edulcorados intelectuales

Decía Marcelo Quiroga Santa Cruz que hay dos formas de faltar a la verdad: mintiendo o callando. Esta última, aseguraba, es “más sutil y por ello altamente peligrosa. El soslayar la dilucidación de los grandes temas nacionales de manera sistemática es una forma de mentir”, sentenciaba este hombre del que tanto se habla y del que tan poco se conoce y lee. 

Lxs que callan son hoy mayoría, pululan entre nosotrxs. Están en el seno mismo de nuestras familias, en los círculos de amigxs y entre conocidxs. Pero en medio de este universo de afonías, es el silencio de la intelectualidad el que más abruma y lastima. Duele porque se trata de personas que –a pesar de su capacidad de generar pensamiento crítico- han decidido engañar(se) y callar. Creen que con su silencio evitan sinsabores, pero en realidad están faltando a la verdad y están traicionando su responsabilidad dentro de la construcción de la sociedad. Y lo peor, lo hacen en el momento en el que más necesitamos oír un contrapunto de voces.

martes, julio 21

Así cayó Villarroel

El cuerpo maltratado del presidente Villarroel colgando de un farol de la plaza Murillo. Esa es la imagen que la mayoría de lxs bolivianxs llevamos grabada en la memoria cuando retrocedemos a los trágicos acontecimientos de julio de 1946.

Y a pesar de que han pasado 69 años, aún hoy es complicado separar la paja del trigo e intentar pintar los sucesos del 46 con el lente de la objetividad, si es que tal cosa puede ser posible.


Apoyado en los magníficos documentos fotográficos del extinto periódico La Razón, me permito compartir algunos de los hechos de aquellos días de furia, esperando que ayuden a cada quien a sacar sus propias conclusiones.

Te invito a entrar a este enlace y recorrer las calles de La Paz aquel 21 de julio de 1946. 
Sólo debes hacer clic en el cuadradito verde que aparece aquí abajo, donde dice: "View Story".

jueves, julio 2

Ana, la custodia de la memoria

Ana Rivera Sotomayor del Castillo Cabrera es una sopocacheña de nutrido abolengo y memoria prodigiosa. Su casa, ubicada a unos pasos del Montículo, es Patrimonio de La Paz y anidó a uno de los escritores más emblemáticos de esta ciudad: Ismael Sotomayor, autor de "Añejerías Paceñas". 
Ana lucha por que la memoria y el legado de su tío no sean engullidos por el olvido. Se trata, en todo caso, de una lucha titánica. Para muestra de ello sólo es necesario señalar que Ana lleva décadas denunciando el inexplicable secuestro de la mítica biblioteca de su tío, que ocurrió tras la muerte de éste en los años 60. El secuestro de los libros (que incluía invaluables joyas de la Colonia) fue realizado entonces por autoridades del Ministerio de Educación. 

La biblioteca de Sotomayor (quien en 1961 fue encontrado muerto en el interior de su habitación) impresionó incluso al escritor Jaime Saenz, quien bien la refleja en uno de sus escritos donde, además, Sotomayor es protagonista.

"Con algo así como un metro cincuenta de estatura y con una bien proporcionada joroba, era dueño del mundo. / Tenía miles de libros, de toda clase y de todo tamaño, tenía cien ediciones diferentes del Quijote, todas en miniatura. /.../ tenía olor a yerba, a romero y a incienso, y también a humo. / Y era intransigente y apasionado en más de un sentido".

Ana, en sí misma, es un personaje fascinante aún por retratar. Poeta, investigadora y ferviente admiradora de Pedro Domingo Murillo, logró en los años 70 que una plaza en Lima llevara el nombre del revolucionario paceño. 


Hoy vive rodeada de recuerdos y vetustas fotos que hablan de sus antepasados famosos, como Ladislao Cabrera. De Ismael Sotomayor sólo queda un ejemplar de "Añejerías Paceñas", un par de fotos y uno que otro diploma empolvado.


Les invito a escuchar esta charla con esta admirable mujer.


domingo, mayo 31

"Tamayo", la osadía de Percy Jiménez

Franz Tamayo es, a no dudarlo, uno de los personajes más fascinantes y polifacéticos de la historia boliviana y, por ende, fiel reflejo de las luces y sombras de quienes protagonizaron una de las épocas más convulsas de nuestra historia. 

Ya desde la pluma literaria, la crítica periodística, el ensayo intelectual o el curul parlamentario, Tamayo fue parte ineludible de las paradojas de una Nación que no lograba consolidarse como tal. Engrosó la mezquina clase política boliviana que, entre otros, llevó al desastre a Bolivia durante la Guerra del Chaco; fue una de las pocas celebridades bolivianas reconocidas por las letras americanas; orgulloso de su sangre india y defensor de la creación de escuelas indígenas; impulsor de proyectos como el de Ley Capital contra "tiranos y sus cómplices", pero voz callada ante la dictadura militar que se instauró tras la caída de Salamanca... Así de  múltiples las facetas y paradojas de Tamayo.  

Lo resumió muy bien en 1942 Fernando Diez de Medina en su obra “Franz Tamayo-Hechicero del Ande”, biografía que provocó -entre Tamayo y Diez de Medina- una de las polémicas más memorables y sabrosas que se hayan dado en las páginas de los periódicos bolivianos. Entonces el joven perfilador aseguraba que Tamayo representaba en grado extremo nuestras virtudes y nuestros defectos; nuestros aciertos y nuestros errores. “Acercarse a Franz Tamayo es acercarse a Bolivia. ¡Tanta y noble fuerza en dispersión! Todo cuanto nos impidió ser potencia en más de un siglo, está intrínsecamente contenido en el gran mestizo”, escribía Diez de Medina.
A pesar de lo señalado, hay que decir que la vida y la obra de Tamayo son desconocidas por el grueso de lxs bolivianxs. Fuera del mítico retrato que acompaña el billete de 200 bolivianos, Tamayo es hoy una figura arrinconada. Claro, se dirá que esto sucede con la mayoría de nuestros personajes y con nuestra propia historia... Vaya menudo consuelo para socapar nuestra vergonzosa actitud.  

Es por ello que hay que celebrar una y mil veces cuando desde las artes se busca sacarnos de ese letargo, cuando se intenta aproximarnos a personajes de la talla de Tamayo, cuando se nos empuja a que enfrentemos al espejo. Y es que, ¿quién mejor que un artista para, desde sus sensibilidades, buscar adentrarnos a un tiempo y a un personaje que nos hablan de quienes somos?

Sí, hay que celebrar la osadía del dramaturgo Percy Jiménez de encarar desde el teatro la figura de Franz Tamayo y que lo haga desde las raíces de un hecho trágico de la que Tamayo fue participe como parte afín del oficialismo: Chuspipata, donde habían sido fusilados y arrojados a un barranco, en medio de la noche, varios bolivianos de prominente actuación en la vida pública. Osadía la de Jiménez no sólo por arriesgarse a desempolvar del olvido al intelectual, escritor y político, sino por adentrarnos en las profundidades de un ser abatido por las circunstancias y en las paradojas nacionales. Se trata de una osadía de la que Jiménez, y el elenco que dirige (Freddy Chipana, Miguelangel Estellano, Mauricio Toledo y Bernardo Rosado), salen airosos.
“Tamayo” es una obra que hay que ver. Es una pieza breve pero potente que nos enfrenta a heridas que, como sociedad, no hemos cerrado aún. Quizás porque nos da miedo ver nuestro verdadero rostro reflejado en una época, y en personajes, que han marcado nuestro sino como país. 

“Potencialmente, Tamayo es lo que no pudo ser, lo que es y lo que debe ser Bolivia. No el indio puro, silencioso y pasivo. No el blanco declinante del resabio colonial. El gran mestizo, mezcla de razas, almas y culturas, penetrado de ambición y de energía, que absorbe la forma europeoanglosajona para abrir cauce más rápido a una cultura americana en gestación”, escribía Diez de Medina.

Valga la ocasión para que, saliendo del teatro, nos animemos a adentrarnos más en la vida y en la obra de este personaje imprescindible para comprender lo que somos como bolivianxs. 

* Caricaturas extraídas del libro "Yo fui el orgullo", de Mariano Baptista Gumucio.

Otra nota sobre el autor: El trono de piedra de Franz Tamayo

sábado, mayo 30

Internet y la interlocución de ida y vuelta

Nunca como ahora la humanidad ha estado ante una capacidad de expresión tal como la que se tiene hoy. Me explico. Cuatro han sido los hitos que por su impacto han revolucionado la comunicación y los medios, como lo resume Clay Shirky. Primero lo hizo la imprenta. Luego llegó el teléfono abriendo la posibilidad de la conversación de voz en tiempo real. Un siglo después, el mundo se puso de cabeza con la llegada de la fotografía y la imagen en movimiento. Y, finalmente, imagen y sonido se abrieron paso por el espectro electromagnético; nacía la Tv y la radio. Pero ninguna de estas revoluciones por si solas brindaron la posibilidad de una comunicación masiva que permitiera la interacción. El medio que era bueno creando conversaciones (como el teléfono) no lo era para crear comunidad. Y aquel que era bueno creando grupos (periódico) no lo era posibilitando conversaciones. Internet permite ambas posibilidades, una comunicación horizontal presta a generar comunidad. 

Es una revolución que permite al ciudadano no solo ser consumidor de información, sino productor de ella. Se trata de una realidad no muy bien digerida por poderes que siempre han gozado del monopolio de la información. Los medios de comunicación no comprenden que cada vez nos interesa menos que sean simples fuentes de información. Requerimos interlocutores de ida y vuelta que generen redes de información. 

Sorprende, igual, que los gobiernos se la pasen buscando fórmulas para controlar las redes en vez de buscar la manera de sintonizar desde allí con el ciudadano, sus problemas y sueños. Lo que importa aquí no es el capital tecnológico, sino el social. Los retos son inmensos. El principal: ¿cómo hacer mejor uso de estos medios?

domingo, marzo 8

La historia se reinterpreta en la web




Mientras lees estas líneas hay manos que están reinterpretando la historia desde internet. Y no se trata de expertos investigadores, sino de ciudadanas y ciudadanos comunes y corrientes que de forma colaborativa están enriqueciendo -y hasta retando- la construcción historiográfica. Y esto es un hecho que merece ser celebrado. 

martes, febrero 24

La hermosa suicida

Mi historial suicida es una vergüenza. Un insulto a la memoria de quienes lograron hacer de su autodestrucción un proceso de elevado sentido poético. Allí está Alfonsina Storni adentrándose en el mar. O Virginia Woolf llenando de piedras los bolsillos de su abrigo para luego sumergirse en un río. O Jacques Rigaut, creador de la Agencia General del Suicidio, pegándose un tiro en el corazón sobre el lecho de muerte que había preparado con minucioso detalle.
Nada que ver con mi pusilánime historial suicida que se reduce a un par de tentativas nada glamorosas incitadas por el alcohol, y de las que sólo ha quedado una cicatriz en mi muñeca derecha de 3,5 cm que se asemeja a un regordete ciempiés con una cabeza de perro chiguagua. Una grotesca caricatura de aquel ideario de apresurar el final con estilo.

viernes, enero 9

Ceder ante el miedo

A todos tocó el ácido de Charlie Hebdo, hasta Pinochet.

Wagner puede ser uno de los compositores más grandes de la historia, pero está vetado en Israel. No hay una prohibición escrita, pero puedes estar seguro que su música jamás alcanzará el top ten de preferencia. ¿La razón? Wagner tenía tendencias antisemitas y era el músico preferido de Hitler. Se dice, incluso, que sus composiciones resonaban en campos de concentración mientras centenares de judíos eran asesinados.