lunes, mayo 17

VIDEOJUEGOS A LA BOLIVIANA


Edgardo es un felino muy particular. Saltando de asteroide en asteroide, anda salvando a distraídos ratones de la inmensidad del universo. Ésa es la trama de El gato galáctico, uno de los siete videojuegos creados por el boliviano Gunnar Miguez Lazcano.
Este psicólogo de profesión lleva varios años desarrollando juegos en formato 2D para su uso en computadoras. Lo hace utilizando los sistemas más artesanales que existen actualmente en el mercado de este género. Sin embargo, ahora apunta a alcanzar la calidad 3D con su proyecto más ambicioso, La Chullpa. Ambientado en los años 40, durante la II Guerra Mundial, este shooter (donde el protagonista se abre paso a base de disparos) contará con escenarios gráficos tiwanakotas.
Claro, crear un videojuego no es cosa de niños. Se requiere de una gran inversión económica y de un equipo multidisciplinario que incluye dibujantes, guionistas y expertos en historia. Además de programadores de redes, de diseño y de escenarios. “Ahora, la creación de videojuegos es similar a la producción de una película. Se requiere de varios profesionales. Uno solo no lo podría hacer”, señala Miguez.
Como este emprendedor autodidacta, existen decenas en Bolivia, quienes desarrollan juegos de naves, laberinto y rol. “Hay trabajos, pero experimentales. La mayoría no están concluidos completamente”, dice.
Para fomentar la creación de videojuegos en el país, Miguez ha juntado su talento con el programador Gabriel Lazcano Balanza, con el objetivo de realizar talleres de introducción a la invención de obras de este género. El primero se inició esta semana.
Con un cupo de seis personas, el curso de Invipsion tendrá una duración de dos semanas. Los alumnos aprenden en el taller lo básico de la creación de mundos 2D, de objetos y personajes y de la animación de escenas. No obstante, lo más importante para Miguez es el plantar la semilla de una comunidad boliviana de inventores de juegos.
ORIGEN. La industria de los videojuegos surgió con fuerza en Estados Unidos, Europa y Australia con la llegada del Pong, creada por Nolan Bushnell para la primera generación de videoconsolas Hatari. Esta empresa fue fundada en 1972 por este programador y Ted Dabney. Basado en el deporte de tenis de mesa, Pong es considerado el primer videojuego moderno y antecesor de las consolas actuales, ya que fue el pionero en la comercialización a nivel masivo.
Actualmente, la industria ya se encuentra en su séptima generación, con consolas como ser Wii, Xbox 360, PlayStation 3, Nintendo DS y Zeebo.
“Hay un mercado en constante crecimiento para los videojuegos del cual no podemos estar ausentes. No sólo en el ámbito del entretenimiento puro, sino también de la educación. Tenemos la capacidad de crear interesantes productos desde Bolivia que se pueden ofertar desde internet”, manifiesta Gabriel Lazcano.
En esa línea, los alumnos del taller tendrán la posibilidad de subir sus artesanales creaciones para ofertarlas a módicos precios desde la página de la consultora Invipsion. “El taller prevé un entorno simple que permite al principiante construir juegos, usando el Game Maker, que maneja un sistema de eventos basado en íconos y técnicas visuales de arrastrar y soltar que fácilmente le permitirán crear juegos completos sin el uso de los tradicionales y complejos lenguajes de programación”, acota el profesional.
El curso tiene como base los siete videojuegos que fueron creados por Gunnar Miguez. Estas obras fueron desarrolladas a través del programa Game Maker, el mismo que puede ser descargado gratuitamente desde la red internet.
“Hace unos 10 años era impensable que alguien, de forma empírica, haga juegos. Lo básico era saber programación. Sin embargo, actualmente existen en el mercado una infinidad de programas que permiten hacerlo en plataforma 2D”, asegura Miguez, mientras carga en su computadora el videojuego Intrépido. Aventura Submarina.
Se trata de un submarino atómico que navega en el Pacífico al mando del capitán Rico. El rescate de una nave averiada, enfrentará a la tripulación a pulpos fosforescentes que se estrellarán contra su casco.

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