domingo, noviembre 19

Mujer y bonita, esa peligrosa combinación

“No tienes la más puta idea de lo jodido que es ser mujer, ¿no?”, arremete. 
Me río. 
Ella no. 
Me siento un gil y borro la sonrisa de cojudo. 
“Sí, y si encima eres alguito atractiva, te la dedico”, complementa.
Hay irritación en la voz de “D”. La misma que la llevará minutos después a mostrarme en su celular los mensajes que ha ido recibiendo de un par de sus jefes y otros colegas de su nuevo trabajo: una telefónica donde lleva más de un año laburando. 

Facebook, WhatsApp, SMS… “Escogé”, conmina, mientras desbloquea su celular.

miércoles, julio 12

OH, GOD... ¡YESSS!


Tenemos la curiosa manía de meter a Dios donde no corresponde. Hasta en el porno cuando, entre gemidos, emerge el trémulo "Oh, God; ¡yesss!" Pues vaya y pase en el anecdotario humano este pecaminoso desliz. Sin embargo hay exabruptos que simplemente no podemos dejar pasar, como la tozudez por chantar a Dios y sus asuntos en el quehacer normativo público-estatal.

jueves, mayo 18

Escuchar en medio de la selva digital

Uno de los razonamientos en torno a la libertad de expresión que más me mueve es aquella que apunta a que la libertad de expresión no está completa tan sólo con el hecho de garantizar el derecho a expresar una opinión, sino que se consuma el momento en que nos abrimos a escuchar aquello que nos irrita, aquello que no nos gusta oír. 


Es decir que el derecho a la libertad de expresión no sólo debe garantizar que mi voz sea escuchada, ni que la voz contrapuesta a la mía sea oída, sino que debe apuntalarse en la capacidad de que unos y otros -por más que nuestras ideas habiten en las antípodas- afinemos bien los oídos, abramos la mente y busquemos alimentarnos de los contrapuntos.

sábado, abril 8

The Strongest se gestó en una banca de El Prado

Fue en una de las bancas de El Prado paceño donde se gestó el nacimiento del club The Strongest. Era la noche del 8 de abril de 1908 cuando un grupo de jóvenes comenzó a escribir una historia que este sábado suma 109 años. Esa noche, Alberto Requena, Ramón Gonzales, Víctor Manuel Franco, Armando Elío, Francisco Guachalla, César Andrade, Isaac Gonzalez y Manuel Valle dieron vida al primer equipo y conformaron el directorio, a la cabeza a José López Villamil.


En 1966, el primer número de la Revista Oficial del Club The Strongest rescató una entrevista a uno de los fundadores del club, Víctor Manuel Franco. De sus recuerdos –narrados en tercera persona- sacamos estas joyitas sobre aquella memorable gesta.

miércoles, marzo 29

Bertha va a la guerra


No hay calles que lleven sus nombres, fechas cívicas que recuerden sus gestas ni plazas que atesoren sus bustos bañados en bronce. Son como fantasmas que de tanto en tanto reaparecen testarudos para evitar ser engullidos por el paso del tiempo. Se trata de los héroes anónimos de la Guerra del Chaco, hombres y mujeres comunes y corrientes que escribieron historias extraordinarias en medio del zumbar de la metralla. Pero para conocerlos -y celebrarlos- es necesario cerrar los libros oficiales de historia donde nunca serán protagonistas y navegar por la densa bruma de la memoria de quienes hoy aún se niegan a olvidarlos. Es así, montados en sus recuerdos, que podemos rescatar hazañas como la de la beniana Bertha Barbery Moreno. 



martes, marzo 7

La carta de Daza


El mismo día en que las tropas chilenas iniciaban la invasión de Antofagasta, una carta partía desde La Paz rumbo a la ciudad de Sucre. El remitente, Hilarión Daza, presidente de Bolivia. El destinatario, Napoleón Taboada, familiar del mandatario. Nadie podía saberlo entonces, pero ese viernes 14 de febrero de 1879, mientras la carta iniciaba su periplo hacia el Sur, en el Departamento del Litoral se comenzaba a escribir una de las páginas más trágicas de nuestra historia.

La misiva no podría ser más simbólica. Porque si bien su contenido en nada aclara ni se relaciona con los eventos que se desarrollarían durante la Guerra del Pacífico, sí nos permite desnudar una de las facetas de quien asumiría las riendas del país durante tan crítico momento de nuestra historia: el General Hilarión Daza. 


lunes, abril 4

Agetic, un Cadillac en medio del desierto

Como tener un Cadillac último modelo en medio del desierto. Eso significa la Agencia de Gobierno Electrónico y Tecnologías de Información y Comunicación (Agetic) para nuestro país. Me explico. La flamante institución –que ha iniciado su labor recientemente- se ha armado de un equipazo de profesionales, cuenta con la decisión política y el presupuesto necesario para buscar romper anquilosadas trabas burocráticas y administrativas para que instituciones públicas ofrezcan servicios más eficientes al ciudadano. Ha abierto espacios virtuales y presenciales para recoger opiniones ciudadanas sobre los planes de Gobierno Electrónico y de Software Libre y Estándares Abiertos. Ha impulsado el debate sobre soberanía tecnológica, gobernanza y seguridad digital, entre otros. Ha consolidado el sueño de contar con la firma digital y busca simplificar tortuosos trámites públicos. Y sin embargo, a pesar de todo esto, Agetic no deja de ser un lujito instalado en medio de un desierto: nuestro sistema de gobierno y administración estatal.


miércoles, enero 13

VIVIR SIN EVO

Extraño al Evo de la chompita a rayas. Ese que compartía un modesto alquiler en Miraflores, que tomaba su té en una jarra de metal y que tenía que planchar sus pantalones. Ese hombre invitaba a soñar. El Evo de hoy, que con tan sólo el movimiento de un dedo de su mano puede obligar a un ser humano a arrodillarse para amarrarle los huatos de sus zapatos, me provoca desazón. 

miércoles, septiembre 16

Nuestro lugar en la mesa

"Somos ciudadanxs del siglo 21 intentando interactuar con instituciones públicas que han sido diseñadas en el siglo 19". Sí, hace mucho tiempo atrás. Un tiempo en que la ciudadanía estaba excluida de todo proceso de toma de decisiones sobre las políticas públicas que afectaban su vida. 

En una época en que las nuevas tecnologías de la información nos permiten participar en conversaciones globales, en que las barreras de la información han sido completamente superadas y que podemos -como nunca antes en la historia de la humanidad- expresar nuestros anhelos y preocupaciones desde distintas plataformas, es lógico que poco a poco ese monólogo proveniente de las instancias públicas tenga sus días contados. Porque será imposible en un futuro próximo hablar de democracia sin la real participación nuestra.  

viernes, agosto 14

Nuestros edulcorados intelectuales

Decía Marcelo Quiroga Santa Cruz que hay dos formas de faltar a la verdad: mintiendo o callando. Esta última, aseguraba, es “más sutil y por ello altamente peligrosa. El soslayar la dilucidación de los grandes temas nacionales de manera sistemática es una forma de mentir”, sentenciaba este hombre del que tanto se habla y del que tan poco se conoce y lee. 

Lxs que callan son hoy mayoría, pululan entre nosotrxs. Están en el seno mismo de nuestras familias, en los círculos de amigxs y entre conocidxs. Pero en medio de este universo de afonías, es el silencio de la intelectualidad el que más abruma y lastima. Duele porque se trata de personas que –a pesar de su capacidad de generar pensamiento crítico- han decidido engañar(se) y callar. Creen que con su silencio evitan sinsabores, pero en realidad están faltando a la verdad y están traicionando su responsabilidad dentro de la construcción de la sociedad. Y lo peor, lo hacen en el momento en el que más necesitamos oír un contrapunto de voces.

martes, julio 21

Así cayó Villarroel

El cuerpo maltratado del presidente Villarroel colgando de un farol de la plaza Murillo. Esa es la imagen que la mayoría de lxs bolivianxs llevamos grabada en la memoria cuando retrocedemos a los trágicos acontecimientos de julio de 1946.

Y a pesar de que han pasado 69 años, aún hoy es complicado separar la paja del trigo e intentar pintar los sucesos del 46 con el lente de la objetividad, si es que tal cosa puede ser posible.


Apoyado en los magníficos documentos fotográficos del extinto periódico La Razón, me permito compartir algunos de los hechos de aquellos días de furia, esperando que ayuden a cada quien a sacar sus propias conclusiones.

Te invito a entrar a este enlace y recorrer las calles de La Paz aquel 21 de julio de 1946. 
Sólo debes hacer clic en el cuadradito verde que aparece aquí abajo, donde dice: "View Story".

jueves, julio 2

Ana, la custodia de la memoria

Ana Rivera Sotomayor del Castillo Cabrera es una sopocacheña de nutrido abolengo y memoria prodigiosa. Su casa, ubicada a unos pasos del Montículo, es Patrimonio de La Paz y anidó a uno de los escritores más emblemáticos de esta ciudad: Ismael Sotomayor, autor de "Añejerías Paceñas". 
Ana lucha por que la memoria y el legado de su tío no sean engullidos por el olvido. Se trata, en todo caso, de una lucha titánica. Para muestra de ello sólo es necesario señalar que Ana lleva décadas denunciando el inexplicable secuestro de la mítica biblioteca de su tío, que ocurrió tras la muerte de éste en los años 60. El secuestro de los libros (que incluía invaluables joyas de la Colonia) fue realizado entonces por autoridades del Ministerio de Educación. 

La biblioteca de Sotomayor (quien en 1961 fue encontrado muerto en el interior de su habitación) impresionó incluso al escritor Jaime Saenz, quien bien la refleja en uno de sus escritos donde, además, Sotomayor es protagonista.

"Con algo así como un metro cincuenta de estatura y con una bien proporcionada joroba, era dueño del mundo. / Tenía miles de libros, de toda clase y de todo tamaño, tenía cien ediciones diferentes del Quijote, todas en miniatura. /.../ tenía olor a yerba, a romero y a incienso, y también a humo. / Y era intransigente y apasionado en más de un sentido".

Ana, en sí misma, es un personaje fascinante aún por retratar. Poeta, investigadora y ferviente admiradora de Pedro Domingo Murillo, logró en los años 70 que una plaza en Lima llevara el nombre del revolucionario paceño. 


Hoy vive rodeada de recuerdos y vetustas fotos que hablan de sus antepasados famosos, como Ladislao Cabrera. De Ismael Sotomayor sólo queda un ejemplar de "Añejerías Paceñas", un par de fotos y uno que otro diploma empolvado.


Les invito a escuchar esta charla con esta admirable mujer.