domingo, mayo 31

"Tamayo", la osadía de Percy Jiménez

Franz Tamayo es, a no dudarlo, uno de los personajes más fascinantes y polifacéticos de la historia boliviana y, por ende, fiel reflejo de las luces y sombras de quienes protagonizaron una de las épocas más convulsas de nuestra historia. 

Ya desde la pluma literaria, la crítica periodística, el ensayo intelectual o el curul parlamentario, Tamayo fue parte ineludible de las paradojas de una Nación que no lograba consolidarse como tal. Engrosó la mezquina clase política boliviana que, entre otros, llevó al desastre a Bolivia durante la Guerra del Chaco; fue una de las pocas celebridades bolivianas reconocidas por las letras americanas; orgulloso de su sangre india y defensor de la creación de escuelas indígenas; impulsor de proyectos como el de Ley Capital contra "tiranos y sus cómplices", pero voz callada ante la dictadura militar que se instauró tras la caída de Salamanca... Así de  múltiples las facetas y paradojas de Tamayo.  

Lo resumió muy bien en 1942 Fernando Diez de Medina en su obra “Franz Tamayo-Hechicero del Ande”, biografía que provocó -entre Tamayo y Diez de Medina- una de las polémicas más memorables y sabrosas que se hayan dado en las páginas de los periódicos bolivianos. Entonces el joven perfilador aseguraba que Tamayo representaba en grado extremo nuestras virtudes y nuestros defectos; nuestros aciertos y nuestros errores. “Acercarse a Franz Tamayo es acercarse a Bolivia. ¡Tanta y noble fuerza en dispersión! Todo cuanto nos impidió ser potencia en más de un siglo, está intrínsecamente contenido en el gran mestizo”, escribía Diez de Medina.
A pesar de lo señalado, hay que decir que la vida y la obra de Tamayo son desconocidas por el grueso de lxs bolivianxs. Fuera del mítico retrato que acompaña el billete de 200 bolivianos, Tamayo es hoy una figura arrinconada. Claro, se dirá que esto sucede con la mayoría de nuestros personajes y con nuestra propia historia... Vaya menudo consuelo para socapar nuestra vergonzosa actitud.  

Es por ello que hay que celebrar una y mil veces cuando desde las artes se busca sacarnos de ese letargo, cuando se intenta aproximarnos a personajes de la talla de Tamayo, cuando se nos empuja a que enfrentemos al espejo. Y es que, ¿quién mejor que un artista para, desde sus sensibilidades, buscar adentrarnos a un tiempo y a un personaje que nos hablan de quienes somos?

Sí, hay que celebrar la osadía del dramaturgo Percy Jiménez de encarar desde el teatro la figura de Franz Tamayo y que lo haga desde las raíces de un hecho trágico de la que Tamayo fue participe como parte afín del oficialismo: Chuspipata, donde habían sido fusilados y arrojados a un barranco, en medio de la noche, varios bolivianos de prominente actuación en la vida pública. Osadía la de Jiménez no sólo por arriesgarse a desempolvar del olvido al intelectual, escritor y político, sino por adentrarnos en las profundidades de un ser abatido por las circunstancias y en las paradojas nacionales. Se trata de una osadía de la que Jiménez, y el elenco que dirige (Freddy Chipana, Miguelangel Estellano, Mauricio Toledo y Bernardo Rosado), salen airosos.
“Tamayo” es una obra que hay que ver. Es una pieza breve pero potente que nos enfrenta a heridas que, como sociedad, no hemos cerrado aún. Quizás porque nos da miedo ver nuestro verdadero rostro reflejado en una época, y en personajes, que han marcado nuestro sino como país. 

“Potencialmente, Tamayo es lo que no pudo ser, lo que es y lo que debe ser Bolivia. No el indio puro, silencioso y pasivo. No el blanco declinante del resabio colonial. El gran mestizo, mezcla de razas, almas y culturas, penetrado de ambición y de energía, que absorbe la forma europeoanglosajona para abrir cauce más rápido a una cultura americana en gestación”, escribía Diez de Medina.

Valga la ocasión para que, saliendo del teatro, nos animemos a adentrarnos más en la vida y en la obra de este personaje imprescindible para comprender lo que somos como bolivianxs. 

* Caricaturas extraídas del libro "Yo fui el orgullo", de Mariano Baptista Gumucio.

Otra nota sobre el autor: El trono de piedra de Franz Tamayo

sábado, mayo 30

Internet y la interlocución de ida y vuelta

Nunca como ahora la humanidad ha estado ante una capacidad de expresión tal como la que se tiene hoy. Me explico. Cuatro han sido los hitos que por su impacto han revolucionado la comunicación y los medios, como lo resume Clay Shirky. Primero lo hizo la imprenta. Luego llegó el teléfono abriendo la posibilidad de la conversación de voz en tiempo real. Un siglo después, el mundo se puso de cabeza con la llegada de la fotografía y la imagen en movimiento. Y, finalmente, imagen y sonido se abrieron paso por el espectro electromagnético; nacía la Tv y la radio. Pero ninguna de estas revoluciones por si solas brindaron la posibilidad de una comunicación masiva que permitiera la interacción. El medio que era bueno creando conversaciones (como el teléfono) no lo era para crear comunidad. Y aquel que era bueno creando grupos (periódico) no lo era posibilitando conversaciones. Internet permite ambas posibilidades, una comunicación horizontal presta a generar comunidad. 

Es una revolución que permite al ciudadano no solo ser consumidor de información, sino productor de ella. Se trata de una realidad no muy bien digerida por poderes que siempre han gozado del monopolio de la información. Los medios de comunicación no comprenden que cada vez nos interesa menos que sean simples fuentes de información. Requerimos interlocutores de ida y vuelta que generen redes de información. 

Sorprende, igual, que los gobiernos se la pasen buscando fórmulas para controlar las redes en vez de buscar la manera de sintonizar desde allí con el ciudadano, sus problemas y sueños. Lo que importa aquí no es el capital tecnológico, sino el social. Los retos son inmensos. El principal: ¿cómo hacer mejor uso de estos medios?

domingo, marzo 8

La historia se reinterpreta en la web




Mientras lees estas líneas hay manos que están reinterpretando la historia desde internet. Y no se trata de expertos investigadores, sino de ciudadanas y ciudadanos comunes y corrientes que de forma colaborativa están enriqueciendo -y hasta retando- la construcción historiográfica. Y esto es un hecho que merece ser celebrado. 

martes, febrero 24

La hermosa suicida

Mi historial suicida es una vergüenza. Un insulto a la memoria de quienes lograron hacer de su autodestrucción un proceso de elevado sentido poético. Allí está Alfonsina Storni adentrándose en el mar. O Virginia Woolf llenando de piedras los bolsillos de su abrigo para luego sumergirse en un río. O Jacques Rigaut, creador de la Agencia General del Suicidio, pegándose un tiro en el corazón sobre el lecho de muerte que había preparado con minucioso detalle.
Nada que ver con mi pusilánime historial suicida que se reduce a un par de tentativas nada glamorosas incitadas por el alcohol, y de las que sólo ha quedado una cicatriz en mi muñeca derecha de 3,5 cm que se asemeja a un regordete ciempiés con una cabeza de perro chiguagua. Una grotesca caricatura de aquel ideario de apresurar el final con estilo.

viernes, enero 9

Ceder ante el miedo

A todos tocó el ácido de Charlie Hebdo, hasta Pinochet.

Wagner puede ser uno de los compositores más grandes de la historia, pero está vetado en Israel. No hay una prohibición escrita, pero puedes estar seguro que su música jamás alcanzará el top ten de preferencia. ¿La razón? Wagner tenía tendencias antisemitas y era el músico preferido de Hitler. Se dice, incluso, que sus composiciones resonaban en campos de concentración mientras centenares de judíos eran asesinados.

martes, diciembre 16

¿Por qué carajos no reaccionas?

Con fotos de Opinión. Falta la foto de uno de los violadores.
El lunes 21 de julio cinco hombres abusaron sexualmente de S.T.C, de 19 años. Lo hicieron por dos horas. Es decir, durante 180 minutos un cuerpo fue vejado y torturado repetidas veces.


¿Jodido? 

jueves, diciembre 4

El olvido, en el imperio de las redes


* Fotos compartidas por internautas que respondieron al desafío de retratar su primer publicación en Facebook

Mi hija tiene más grupos en WhatsApp que compañeros de curso. “Ya no más profes”, “Verdad o reto hasta las 2 de la madrugada”, “Quememos el colegio”, “Ya estamos en sexto”, “Chateadores de corazón”, “Holis”, “Zona de chicas”, “Las antisociales raras”, “Las clonadas”, “VIP zona privada” y un sorprendente sin fin de etcéteras más.

Se trata de espacios virtuales donde, sin darse cuenta, mi hija de 11 años ha comenzado a documentar su vida al detalle. Natalia está hilvanando con textos, audios e imágenes su línea del tiempo. Y lo hace de forma colaborativa con las personas que aportan, también sin saberlo, a escribir su historia en formato digital. De aquí a unos 20 años, ella podrá retroceder en el tiempo gracias al historial de sus redes sociales y revivir sensaciones, experiencias, rostros y palabras de una manera tal que nunca antes se había visto en la historia de la humanidad.

martes, noviembre 18

Que alguien llame a Cupido!!!

¡Que alguien llame a Cupido! Algo no anda muy bien en la lucha por la transparencia de las entidades públicas en América Latina. Y de esto es culpable la falta de romance entre el periodismo y las organizaciones de la sociedad civil (OSC) que se dedican al monitoreo y fiscalización del trabajo las instancias estatales. Esta desunión afecta el derecho ciudadano de conocer y evaluar las políticas y las acciones de la administración pública. Y eso no es poca cosa. Lo digo tras ser parte del Encuentro Regional de las Américas de la Alianza para el Gobierno Abierto, en San José, donde representantes de las OSC alertaron sobre la falta de diálogo que existe con los medios de comunicación tradicionales. Diálogo que, hay que decirlo, tampoco éstas parecen buscar con la urgencia de un enamorado sin remedio.

viernes, octubre 31

Erik Huesca, el profeta digital del aburrimiento

Si los millones de seguidores de internet armaran secta, de seguro el mexicano Erik Huesca engrosaría la lista de los profetas del Apocalipsis Digital. Físico de profesión y con un doctorado en Inteligencia Artificial, Huesca posee el don de la palabra y la capacidad de llevar a todo aquel que lo escucha a cuestionar lo incuestionable: el exitismo casi dogmático que rodea a las nuevas tecnologías de la información. 

En un mundo donde para la mayoría las redes sociales se han vuelto la panacea de las libertades individuales la voz de Huesca invita a hacer una pausa y reflexionar sobre la sociedad que estamos construyendo. Así lo hizo en la charla que dio durante el encuentro AbreLatam-ConDatos 2014, en México.

“El problema es que a la tecnología de información la estamos poniendo al nivel del sujeto, le estamos dando dotes de persona; hablamos con ella como si fuera otro sujeto más. Se nos está olvidando que es una herramienta y eso no es más que una alienación de la conciencia del ser humano”, alerta.

domingo, octubre 5

8 proyectos de datos abiertos para matar al pesimista que llevas dentro

Nada peor para un pesimista que pasar tres días junto a un grupo de jóvenes comprometidos por un mundo mejor. Porque entonces uno duda de su propio discurso y termina bañado por una ola de optimismo que irremediablemente humedece todo negativismo.


Imposible no sentirse esperanzado tras ser parte de los encuentros AbreLatam y ConDatos. Ambos eventos reunieron en México a latinoamericanxs que trabajan iniciativas de datos abiertos. Datos abiertos son datos de entidades públicas que son (deberían ser) libres para su utilización, su reutilización y su redistribución sin que para ello exista obstáculo normativo y/o tecnológico. ¿Y para qué sirven? Pues es a partir de esta información que se puede generar tecnología social que permita a los ciudadanos monitorear el trabajo de entidades públicas y, asimismo, acceder a servicios que mejoren su calidad de vida. 

martes, septiembre 23

Sobre el clic y el activismo digital en Bolivia


Poner un "Me gusta" a una publicación en Facebook que demanda acción en contra de un acto de injusticia es un acto estéril, ¿verdad? ¿Sí? ¿Será que tanto click no es más que una faena intrascendente? Veamos. Se critica la "banalización" del activismo desde las redes sociales. Se apunta, entre otros, a lo sencillo que resulta para una persona sumarse a una causa desde la comodidad de su ordenador, pero la falta de compromiso para pasar del clic a la acción. Por ejemplo, sumándose a una movilización en las calles. Se apunta, en esa línea, a que si 500 personas aseguran con un clic su asistencia a una movida impulsada desde Facebook, lo más seguro es que sólo asistirán unas 10. 


Pero estancarse en este análisis para encasillar como “inocuo” al activismo desde las redes sociales es caer en la misma superficialidad que se pretende criticar. ¿Será que si esa movida surgiera desde un medio de comunicación tradicional cambiaría mucho la situación? 

Resulta que ese clic que tanto se ningunea, sumado al clic de otrxs, genera una corriente de opinión que, al final, es más comprometida que aquella que se construye a partir de la información pública emanada desde los medios tradicionales de comunicación. Y, como sabemos, el poder concentrado de opiniones puede constituirse en un factor de presión para modificar conductas.

martes, agosto 19

Culocracia, la dictadura de los medios de comunicación



Gracias a la divina providencia que sabiamente supo lanzarme a este mundo sin mayor atractivo que esta mediana capacidad de hilvanar en el teclado algunas ideas con cierta coherencia. De lo contrario, seguro me tendrían cada año desgañitándome por lograr que mi foto salga publicada en la lista de “los más bellos” de El Deber, esa vidriera de vanidades que anualmente nos dice lo lindos que somos. Pues, no; mi singular figura no alcanza para tocar tal sitial. En cambio –arropado en la envidia, claro- me permitiré criticar la enorme hipocresía de dicho medio de comunicación que, mientras en sus páginas editoriales arremete contra toda forma de violencia hacia la mujer e intenta sesudos análisis del por qué crecen los casos de feminicidio, en su interior -en sus páginas sociales y en los espacios publicitarios que luce- no duda en banalizar al ser humano e impulsar la cosificación de la mujer. 



Es decir, ese mismo periódico que hoy llora la muerte de Sophia no hubiese dudado un segundo en banalizar su cuerpo en sus páginas si hubiera tenido la oportunidad de hacerlo.