jueves, julio 2

Ana, la custodia de la memoria

Ana Rivera Sotomayor del Castillo Cabrera es una sopocacheña de nutrido abolengo y memoria prodigiosa. Su casa, ubicada a unos pasos del Montículo, es Patrimonio de La Paz y anidó a uno de los escritores más emblemáticos de esta ciudad: Ismael Sotomayor, autor de "Añejerías Paceñas". 
Ana lucha por que la memoria y el legado de su tío no sean engullidos por el olvido. Se trata, en todo caso, de una lucha titánica. Para muestra de ello sólo es necesario señalar que Ana lleva décadas denunciando el inexplicable secuestro de la mítica biblioteca de su tío, que ocurrió tras la muerte de éste en los años 60. El secuestro de los libros (que incluía invaluables joyas de la Colonia) fue realizado entonces por autoridades del Ministerio de Educación. 

La biblioteca de Sotomayor (quien en 1961 fue encontrado muerto en el interior de su habitación) impresionó incluso al escritor Jaime Saenz, quien bien la refleja en uno de sus escritos donde, además, Sotomayor es protagonista.

"Con algo así como un metro cincuenta de estatura y con una bien proporcionada joroba, era dueño del mundo. / Tenía miles de libros, de toda clase y de todo tamaño, tenía cien ediciones diferentes del Quijote, todas en miniatura. /.../ tenía olor a yerba, a romero y a incienso, y también a humo. / Y era intransigente y apasionado en más de un sentido".

Ana, en sí misma, es un personaje fascinante aún por retratar. Poeta, investigadora y ferviente admiradora de Pedro Domingo Murillo, logró en los años 70 que una plaza en Lima llevara el nombre del revolucionario paceño. 


Hoy vive rodeada de recuerdos y vetustas fotos que hablan de sus antepasados famosos, como Ladislao Cabrera. De Ismael Sotomayor sólo queda un ejemplar de "Añejerías Paceñas", un par de fotos y uno que otro diploma empolvado.


Les invito a escuchar esta charla con esta admirable mujer.